¿Cómo pueden afectar los piercings a tu boca?

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¿Cómo pueden afectar los piercings a tu boca?

Los piercings orales se realizan desde la antigüedad, en ocasiones como símbolo de virilidad, coraje y realeza, o con un sentido puramente estético. Hoy en día son una moda en el mundo occidental, a pesar de que las complicaciones que pueden ocasionar son numerosas.

Además del dolor, el posible rechazo y el riesgo de infección que puede tener lugar en su colocación, también pueden dar lugar a problemas de las encías, sensibilidad dental, caries o fractura de los dientes. Los piercings en la boca dificultan la limpieza, favoreciendo la acumulación de las bacterias que causan mal aliento, inflamación y sangrado de las encías e incluso alteraciones del gusto. El roce del metal con los dientes puede erosionar e incluso fracturar los dientes, ya que debilita el esmalte.

También pueden afectar a la pronunciación y a la masticación, ya que el piercing puede obstaculizar los movimientos normales de la boca. Además pueden provocar malposiciones dentarias, modificando la mordida, al alterar el equilibrio de fuerzas de la lengua sobre los dientes.

Dependiendo del lugar de colocación del piercing encontramos complicaciones añadidas, por ejemplo en el frenillo de la lengua provoca inflamación, dolor, dificultades para masticar y hablar, alteración de los sabores… Y a largo plazo pueden aparecer otras lesiones en los tejidos como deformidades, úlceras, crecimiento del tejido cicatricial o pérdida del triángulo de encía que hay entre los dientes.

El piercing en el labio y en la lengua está asociado en la mayoría de los casos con una recesión de la encía, por el traumatismo continuo del metal contra ella. Esta recesión debe ser tratada, ya que además de un defecto estético, puede provocar sensibilidad dental al dejar la raíz al descubierto y pérdida de tejido de soporte del diente pudiendo llegar a causar movilidad.

En resumen:

  • Favorecen que se acumulen bacterias que provocan mal aliento y aparición de sarro.
  • Dan lugar a inflamación y sangrado de la zona
  • Provocan deformaciones, úlceras, recesiones en la encía y cicatrices en las mucosas.
  • Erosionan e incluso fracturan los dientes ya que dañan el esmalte y los empastes.
  • Alteran el gusto.
  • Dificultan el habla y la masticación. Pueden dar lugar a reacciones alérgicas y otras complicaciones en su colocación.

Paula Maigler

Odontóloga

 

2017-03-17T09:31:21+00:00